jueves, 20 de septiembre de 2012

Secuelas de una idiotez.

 Hay veces que me pregunto porque las personas son tan inoportunas, siempre contradiciendote y armando discusiones sin fin alguno..
 Hace algún tiempo atrás estaba en el transporte público hablando con un sujeto temas totalmente coloquiales y vulgares jeje cuando una pelafustana interrumpe nuestra grata conversación pidiéndome descaradamente que bajará el tono de mi voz y cambiara mi vocabulario pobretón a uno totalmente culto-formal. Tome unos segundos analizando la situación ''Si mi madre que me dió la vida, me cuidó, me mimó, nunca ha tenido una sola queja sobre mi forma de hablar, entonces ¿Por qué viene esta susodicha y me regaña mi acto de expresarme  -libremente- en un espacio público, que ni siquiera me referí a ella en este mismo?'' Entonces desafiante, la miré y la mandé como el buen chileno; a la ''cresta''. Desde ese momento recuerdo su cara, como un cuadro pintado en mi alma de expresión de odio y furia cada vez que digo una grosería en público.

Nunca te olvidaré señora reclamona... Ya eres parte de mí!


Soy la loca Mile y me quemé literalmente el ojo, he ahí la prueba.-

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